Preview - Excavadora de Halimar

Por: Álvaro Ibáñez

 

Después de la ronda divisional, nos encontramos a tan sólo dos juegos del Supertazón (bueno, también está el tazón de los profesionales, que este año se hará la semana anterior al gran juego, pero la verdad, ¿a quién le importa ése?). Además, estamos a dos semanas del prelanzamiento de Worldwake, lo cual quiere decir que hoy tenemos un nuevo preview para abrir el apetito.

Pero como siempre, vayamos con calma y echemos un vistazo a los juegos de la ronda divisional.

 

Arizona 14 – New Orleans 45

Baltimore 3 – Indianapolis 20

En pos de tenerles su nueva carta a tiempo, no ahondaremos en estos dos partidos, en los cuales el local, número uno de su división, arrasó contundentemente con la oposición para avanzar al campeonato divisional. Cabe notar antes de que avancemos, que este sábado bien pudo habernos traído el último juego de Kurt Warner como profesional. Si esto es así, espero que en unos cuantos años lo veamos aceptando su lugar en el salón de la fama, donde merece estar después de manejar dos de las ofensivas más dominantes de los últimos 15 años y ser apenas el segundo mariscal en llevar a dos equipos diferentes al supertazón (y, a diferencia de Craig Morton, también ganar uno de ellos). Así que, como una carta sólida y de buen impacto que rota del formato, esperamos volver a verlo cuando se una al panteón de los grandes.

 

Dallas 3 – Minnesota 34

dal-minn

Otra paliza divisional, sin duda alguna, pero mucho más sorprendente que las anteriores (bueno, se esperaba que Arizona metiera más las manos, pero su derrota no estaba tan en duda). Después de varios años de implotar en diciembre, los Vaqueros y Tony Romo venían con más impulso que cualquier otro equipo, desmantelando al invicto Nuevo Orleans y al odiado Filadelfia, tanto en la temporada regular como en los play-offs y convirtiéndose en el favorito de muchos para el Supertazón. Por otro lado, los Vikingos (que tan bien habían empezado), entraron a la postemporada perdiendo dos de sus últimos tres y mostrando serios problemas en la línea ofensiva y la secundaria.

Sin embargo, nada de eso importó, ya que Dallas no pudo ni meter las manos mientras que Minnesota arrolló con ellos. Y desgraciadamente, no fue tanto por una dominancia de los Vikingos (aunque eso no quita que jugaron muy bien), sino porque los Vaqueros se vencieron a ellos mismos, entregando el balón una y otra vez y dejándose vencer no una, sino dos veces por el receptor más explosivo del oponente sin tener ayuda del safety para evitar esas anotaciones tan largas.

Al hablar con los fanáticos del azul y plata (que en este país ni hay, casi), la opinión de ellos era siempre la misma: Romo volvió a ser Romo, y en el momento en que vieron eso, sabían que estaban perdidos. De nada sirvieron los juegazos que se aventó antes que éste; para sus seguidores, todo lo que cuenta es que una vez más, cuando importaba, no pudo más que meterse la pata él sólo.

No es la primera vez que lo menciono, pero no dejen ustedes que les pase lo mismo. No se venzan a ustedes mismos. Si el oponente, o el mazo, o la suerte los derrotan, al menos no les ayuden con errores mentales que bien pueden evitarse. Y especialmente espero nunca les pase en las rondas de eliminación, tan cerca del premio final como Romo lo estuvo.

 

New York Jets 17 – San Diego 14

A pesar de que los Cargadores eran el oponente ideal para los Jets, al no poder correr efectivamente la pelota, ni poder parar el ataque terrestre, sí fue éste el juego que más me sorprendió, porque San Diego sin duda tiene, por mucho, el mejor equipo. Pero cuando tu pateador falla sus tres intentos de gol de campo, las cosas no suelen salir bien.

Por otro lado, con todo esto, los Cargadores son tan eficientes que aún así casi logran regresar. Pero los Jets, que a diferencia de los demás equipos que jugaron el fin de semana, no tienen una ofensiva potente y un juego aéreo siquiera bueno, utilizaron sus puntos fuertes para obtener la victoria. En ningún momento fue esto más claro que cuando, quedando menos de dos minutos en el reloj, en cuarta y una, en vez de patear y dejarle a Phillip Rivers la oportunidad de regresar, hicieron lo mismo que los Patriotas hace algunas semanas contra los Colts (en uno de los mejores juegos de la temporada, del cual existe un Cuarta y Uno incompleto que espero poder compartir de manera modificada en los obscuros meses que no tenemos NFL): ir por el primero y diez – y el partido. Y para esto usaron su juego terrestre, número uno en la liga y su mayor arma, a pesar de que todo mundo en el estadio sabía que eso era lo que venía. Pero tan eficientes son en esa parte, olvidada por muchos, que lo lograron y consiguieron su pase al campeonato divisional (donde en mi opinión Indianapolis se va a cobrar el pase gratis que les dieron a los play-offs, en lo que pinta será una golpiza de las feas).

De igual manera, a veces tenemos en Magic estrategias algo olvidadas por los demás, pero que bien aplicadas, pueden vencer incluso al más potente mazo convencional.

La más popular de estas, es el “milling” o ganar atacando la biblioteca, no la vida, del oponente. Zendikar ya nos trajo el Cangrejo de edro, que en múltiples copias puede ser una estrategia viable para la victoria en juegos de draft, o incluso mazo cerrado. Pero si creían que esta criatura era buena para armar una estrategia con ella, vean nomás esta chulada:

halimar excavator

 

MUY interesante, ¿no creen?

Para empezar, al costar dos manás, es el seguimiento perfecto al cangrejito, bajando en segundo turno (después de que ya le tiramos tres cartas gracias a nuestra tierra).

Además, el hecho de que tenga 3 de resistencia la hace ideal para ayudar a detener a todos esos aquellos bichitos rápidos que pueden arruinarnos el juego temprano, sin dejarnos terminar de destrozar bibliotecas.

Y bueno, el hecho de que sea aliado hace que su efecto lo podamos ver una y otra vez durante el juego. Y como cuenta a los aliados que ya tenemos, cada vez será más grande. Por ejemplo, si lo bajamos así nomás, eso es una carta. Bajemos al siguiente turno a otro igual, ya son cuatro cartas más (dos de cada uno). Si a eso lo seguimos con cualquier otro aliado, como por ejemplo, el Escudante de Makandi, que también sirve para aguantar los golpes, ya serían otras seis cartitas. Si a eso le sumamos, nueve más del cangrejo, en el cuarto turno ya le tumbamos 20 cartas. La mitad de su deck. Menos 11 que robó, le quedan nueve nomás. Eso huele a victoria, ¿no?

Y ya, soñando guajiro, si en el tercer turno además de la segunda excavadora, bajamos un segundo cangrejo, le van a quedar nomás 3. O sea que cualquier tierra, aliado, o cosa que no nos permita aguantar tres turnos, y nuestro oponente murió por milling con la velocidad de cualquiera de los mazos agresivos del formato. Nada mal. Y no es tan descabellado como suena, ni en mazo cerrado como el prelanzamiento, y mucho menos en draft.

No se ustedes, pero yo me estoy ya saboreando la primera vez que pueda draftear este mazo. Y quién sabe, podría incluso ser dentro de dos semanas en el prelanzamiento…

Como siempre, dudas, comentarios y sugerencias, mandarlas a alvaroim en hotmail